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¿Sabes qué es La Deshabituación?


La Deshabituación es el proceso por el cual el paciente aprende a vivir sin alcohol. Dura aproximadamente 5 años y se compone de: Tratamiento Farmacológico y Tratamiento Psicológico.

El tratamiento Farmacológico lo componen los fármacos antidipsotrópicos y los anti-craving.

El tratamiento psicológico se basa en el establecimiento de un plan de acción por medio de estrategias psicoterapéuticas centrado principalmente
en las necesidades del paciente. La familia, forma parte importantísima del proceso terapéutico. Es responsabilidad del profesional, conocer las diferentes etapas por las que pasa el paciente antes de abandonar su adicción, para que su ayuda sea efectiva.

La Terapia de grupo también es una herramienta eficaz para el tratamiento de pacientes alcohólicos. Sin embargo, no todos los pacientes pueden beneficiarse de ella, haciéndose necesario una evaluación rigurosa por parte del especialista para la inclusión del paciente a este tipo de terapias.

Trastorno Obsesivo-Compulsivo -TOC


Las obsesiones son ideas parásitas y repetitivas carentes de sentido para quien las padece, lo cual
genera mucha ansiedad. Los fenómenos obsesivos pueden aparecer tanto en situaciones especiales en personas sanas como en ciertas enfermedades neurológicas.

El Trastorno Obsesivo es una enfermedad de inicio infanto-juvenil con tendencia a la cronicidad y relativa estabilidad de los síntomas, cuya clínica queda delimitada por las ideas obsesivas y los actos rituales.
Sus formas clínicas básicas:
-Obsesivos con rituales de limpieza (50%)
-Obsesivos dubitativos con conductas de comprobación (15%)
-Obsesivos rumiadores sin conductas obsesivas (25%)
-Obsesivos con enlentecimiento (10%)

La compulsión por su parte es un fenómeno activo que supone una pugna entre la tendencia a la acción
y la resistencia a la misma, no siempre llegando a realizarse el acto. Ambas dos, obsesiones y
compulsiones suelen presentarse asociadas, aunque hay casos de obsesiones sin compulsiones.

Aun no está claro el origen cognitivo o afectivo de la obsesión. Se sabe que el estado emocional modula la actividad obsesiva, siendo en ocasiones el epicentro de ella, pero el estilo cognitivo parece estar independiente del estado afectivo, manifestándose aún cuando el enfermo se encuentra subjetivamente bien. Aún y cuando la ansiedad está presente en todos los subgrupos de obsesivos, no puede considerarse a esta como núcleo afectivo del TOC.

Con respecto al tratamiento, una combinación de antidepresivos con terapia de conducta es lo ideal.

Con respecto a las bases biológicas del trastorno obsesivo-compulsivo, se puede decir que el TOC, es
un trastorno complejo de etiología desconocida. Según diversos estudios que proponen que su etiología
tiene base genética, se concluye que el TOC podría pertenecer al espectro genético del ST.
Los componentes familiares parecen influenciar la manifestación del trastorno. Aquellos trastornos de
aparición temprana tienen una mayor penetración y carga familiar más elevada. Existe una carencia de
hipótesis sólidas que han impedido la precisión de resultados positivos.

Se ha formulado también la hipótesis de una respuesta autoinmune anormal para el TOC.

Existe relación entre este trastorno y mayor signos de disfunción del SNC, así como afectación de los
ganglios basales en el TOC, siendo por el contrario poco frecuente, el TOC por lesiones corticales.

La Ansiedad. Características Neurobiológicas. Genética



La ansiedad es el eje emocional principal por el que el ser humano determina su adaptación, utilizando como respuesta tres ejes: Fisiológico, Cognitivo y Conductual y en el que existe una percepción de amenaza al organismo con una activación biológica que reacciona ante tal percepción.

Se especifican 12 trastornos de ansiedad, que aún y con sus características propias, la mayoría mantiene la similitud del tratamiento. En algunos tipos este debe ser mixto (psicoterapia y psicofarmacológico) predominando la psicoterapia como una de las principales formas de tratamiento. La elevada comorbilidad psiquiátrica es otro factor presente en todos los trastornos de ansiedad.

De acuerdo a los estudios más recientes en cuanto a las características neurobiológicas, estos se relacionan directamente con cada tipo, y podemos resumirlo de la siguiente manera: la presencia de la amígdala como mediador del estrés, miedo y ansiedad, así como la participación de la disfunción noradrenérgica en ciertos trastornos de ansiedad. A su vez, vemos como la clonidina juega un papel importante en los efectos de disminución de la tasa de pánico y la vía serotonérgica en los comportamientos de huída y evitación. Así mismo, los estudios afirman que el miedo, el cortisol elevado y un bajo pCO2 son los mejores predictores del pánico.

De los estudios de gemelos, de familias y análisis de segregación, se deduce en el trastorno de pánico, una heredabilidad del 40% en gemelas, así como factores genéticos comunes en trastornos de pánico, fobias y bulimia. Los estudios de familia arrojan un incremento 3 veces mayor en la proporción del trastorno entre familiares de primer grado. Los factores genéticos comunes con fobias pueden existir.

Con respecto a la genética clínica de los otros trastornos de ansiedad, existe una heredabilidad de entre un 20 y 60% con una mayor contribución de los factores ambientales. Son necesarios más estudios en cuanto a genética molecular. Nuevos descubrimientos genéticos serán relevantes para la terapia del paciente.










El Alcoholismo

El alcohol es una droga con múltiples efectos sobre el comportamiento que posee propiedades
estimulantes, euforizantes y sedantes. Por su parte, el alcoholismo es una enfermedad progresiva,
crónica y altamente recidivante. Es de difícil diagnóstico, por el tiempo que tarda en desarrollarse. En la
mayoría de los casos, la trayectoria transcurre durante 10 años de evolución siendo alguna alteración
del organismo o del comportamiento la manifestante de los síntomas. Sin embargo, existen cuestionarios y marcadores biológicos para su detección precoz.

La dosis, el tiempo transcurrido luego de la ingesta, la forma de consumo (crónico o intermitente), los
estímulos ambientales y la personalidad, expectativas y predisposición genética del individuo, son
factores a tomar en cuenta al estudiar su respuesta y consecuencias neurobiológicas.

Se desconoce aún si es el consumo crónico del alcohol el factor que altera el equilibrio del sistema o si
se trata de una predisposición genética. Se ha relacionado al sistema opioide con el riesgo de padecer
dependencia alcohólica. Cuatro hipótesis lo explican:
-Hipótesis del exceso de opioides primarios
-Hipótesis de la deficiencia opioide primaria
-Teoría de la sensibilidad opioide al alcohol aumentada
-Posible capacidad del sistema opioide para modular la sensibilización dopaminérgica

La Organización Mundial de la Salud ha incluído el alcoholismo en sus clasificaciones diagnósticas: DSM-
IV (1995) y CIE-10 (1992) considerándolo una enfermedad psiquiátrica.

El tratamiento del alcoholismo tiene dos fases: Desintoxicación y Deshabituación. El éxito de ellos
dependerá de su buena planificación y del abordaje multidisciplinar del paciente.
La Desintoxicación suele durar entre 1 a 2 semanas y se refiere a la prevención o tratamiento del
síndrome de abstinencia y la fase inicial del tratamiento de dependencia. No siempre es considerado
necesario el tratamiento farmacológico, siempre que se aisle al paciente del tóxico. Se administrará en
cambio a todos los pacientes con algún signo de abstinencia o aquellos con antecedentes del mismo, y/o
paciente que beban en ayunas. La elección del fármaco dependerá de los antecedentes y situación
orgánica del paciente, gravedad del cuadro de abstinencia y del contexto donde se realiza la
desintoxicación (hospitalario o ambulatorio).

Es importante añadir siempre la Vitaminoterapia (Tiamina) para prevenir algún tipo de daño cerebral.

La Deshabituación, proceso por el cual el paciente aprende a vivir sin alcohol y que dura aprox. 5 años,
se compone de: tratamiento farmacológico y tratamiento psicológico. El tratamiento farmacológico lo
componen los fármacos antidipsotrópicos y los anti-craving. El tratamiento psicológico se basa en el
establecimiento de un plan de acción por medio de estrategias psicoterapéuticas centrado principalmente
en las necesidad del paciente. La familia, forma parte importante del proceso terapéutico. Es
responsabilidad del profesional, conocer las diferentes etapas por las que pasa el paciente antes de
abandonar su adicción, para que su ayuda sea efectiva. La Terapia de grupo también es una
herramienta eficaz para el tratamiento de pacientes alcohólicos. Sin embargo, no todos los pacientes
pueden beneficiarse de ella, haciéndose necesario una evaluación rigurosa por parte del especialista
para la inclusión del paciente a este tipo de terapias.

Quieres saber más:

Esquizofrenia. Tratamiento


El tratamiento farmacológico es la principal y más eficiente intervención, siendo los fármacos antipsicóticos el tratamiento de elección, ya que son seguros y eficaces. Aún así, los neurolépticos son equivalentes en eficacia.

Es importante tener en cuenta que el tratamiento farmacológico debe incluir un abordaje integral: pauta farmacológica, con un adecuado cumplimiento terapéutico, intervenciones psicológicas y rehabilitación psicosocial.

Su eficacia debe centrarse en dos puntos:
1. Remisión de los síntomas psicóticos durante la fase aguda, y
2. Prevención de nuevas recaídas

Entre los fármacos antipsicóticos podemos distinguir los neurolépticos o antipsicóticos clásicos que actúan sobre la dopamina y los antipsicóticos atípicos que actúan sobre la serotonina o el glutamato., suponiendo una mayor eficacia sobre los síntomas negativos y cognitivos.

Es importante saber que los nuevos antipsicóticos inducen aumento de peso, predisposición a la diabetes y pueden además producir una disminución de las células defensoras de infecciones, por lo que es conveniente hacer controles de sangre frecuentemente. Es importante tratar de corregir estos efectos secundarios (los anteriormente mencionados son los menos corregibles mediante fármacos) haciendo un ajuste de la dosis, añadiendo si es necesario un fármaco anticolinérgico y en última instancia sustituyendo el antipsicótico.

Entre los fármacos más utilizados hoy en día, con menores efectos secundarios, podemos mencionar: la risperidona, la olanzapina, quietiapina y clozapina, entre otros.

La falta de adherencia al tratamiento y su abandono, es un factor vital que puede traer repercusiones muy graves al paciente. La inyección intramuscular es una forma de asegurar el cumplimiento del mismo.

Además de los fármacos, la terapia electroconvulsiva ha demostrado eficacia en cuadros agudos y en pacientes que presentan rasgos afectivos.

Con respecto a la intervención psicosocial, esta debe ser multimodal incluyendo intervenciones de carácter psicosocial, como programas de psicoeducación individual y familiar, programas de rehabilitación social, educacional y laboral, entrenamiento en habilidades sociales, psicoterapias grupales, familiares o individuales, entre otros.  

Así mismo, es muy importante la psicoeducación del paciente y la inclusión de la familia en el proceso terapéutico. Estos influyen determinantemente sobre la evolución del paciente. No debemos olvidar lo que Brown define como Expresividad Emocional, en la familia.

Como mencionamos anteriormente, el abordaje terapéutico debe ser multidisciplinar, combinando la medicación con las formas de atención psicosocial mencionadas anteriormente.

Quieres saber más:

-Esquizofrenia: Bases Genéticas y Biológicas
-Esquizofrenia: Diagnóstico

Trastornos de la conducta alimentaria (TCA)


En la etiopatogenia de los TCA confluyen factores socioculturales, como lo es, el desarrollo progresivo de un modelo idealizado de mujer delgada, factores psicológicos en los que se destacan los antecedentes de trastornos afectivos familiares y personales, así como antecedentes de experiencias infantiles difíciles y/o abuso sexual. Y los factores genéticos, siendo estos de menor relevancia en la etiología de la Bulimia nerviosa que en la Anorexia.

Con relación a los factores biológicos, en la anorexia nerviosa hay una disminución del metabolito de la serotonina mientras que en la bulimia nerviosa el patrón de ingesta parece estar determinado por una hipofunción serotoninérgica y una hiperactividad noradrenérgica.  

La Anorexia Nerviosa es la pérdida de peso voluntaria sin psicopatología previa valorable y sin sobrepeso acusado. Entre los síntomas están: las ideas sobrevaloradas de sobrepeso, trastornos fisiológicos como la alteración de la función endocrinológica y trastornos nutricionales, hiperactividad, amenorrea, humor depresivo, irritabilidad, aislamiento, ansiedad e inquietud. Así mismo son características frecuentes de personas con AN la rigidez, hiperresponsabilidad y dependencia entre otras.

Entre las complicaciones médicas están: la amenorrea, la osteoporosis, dolor abdominal, estreñimiento, bradicardia, hipopotasemia, anemia, leucopenia, taquiarritmias y complicaciones renales, entre otras. La mayoría de estas son totalmente reversibles con la recuperación ponderal.

El tratamiento debe estar enfocado básicamente en el mantenimiento del peso ideal, desaparición de las alteraciones psicopatológicas del trastorno, normalización de la función menstrual y tratamiento de los efectos residuales de las complicaciones médicas producto del trastorno. Es recomendable el tratamiento psicoterapéutico cognitivo-conductual. Se desaconseja la psicoterapia de orientación dinámica. En casos de depresión previa al TCA, o persistente luego de su resolución, debe utilizarse farmacoterapia antidepresiva. Tanto la fluoxetina, sertralina y paroxetina han mostrado beneficios.
Por su parte, la BN es la “autoevaluación exageradamente influida por el peso y la silueta corporales”, siendo el factor diferencial con la AN el peso, que en el caso de la BN suele mantenerse dentro de los rangos normales. Aunque la desnutrición es menos severa que en la AN, se mantiene la forma purgativa por medio del vómito principalmente como método compensatorio.

Entre las complicaciones médicas podemos mencionar la hipertrofia de las glándulas salivales, erosiones del esmalte dental, esofagitis, diarreas acuosas o estreñimiento debido al abuso de laxantes, amenorrea, y osteoporosis entre otras.

Al igual que en la AN, el tratamiento de la BN se basa en la restauración del patrón alimentario normal, corrección de los patrones cognitivos que mantienen el trastorno, tratamiento de las posibles complicaciones médicas y/o comorbilidad psiquiátrica. Como tratamiento psicológico son efectivos para este caso la terapia cognitivo-conductual, de orientación dinámica y modificación conductual. Si existe la presencia de un trastorno afectivo, el uso de antidepresivos contribuye a la mejora, la fluoxetina, paroxetina y fluvoxamina han mostrado sus beneficios.

Es importante recalcar que el tratamiento combinado no siempre es el más efectivo. Una adecuada psicoterapia puede ser más eficaz como único tratamiento.

Quieres saber más:

-Trastorno por Abuso de Sustancias