Las habilidades sociales son la clave para la mejora del desarrollo personal. Gracias a ellas, se promueve el desarrollo de competencias personales y participativas, como el auto-conocimiento, la seguridad, la auto-confianza, la empatía, la colaboración, la autonomía y la responsabilidad, entre muchas otras.
Reflexiones personales sobre temas de Psicopedagogía, Psiquiatría y Salud mental que he extraído de interesantes e importantes fuentes de información.
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Sabías que...
Las habilidades sociales son la clave para la mejora del desarrollo personal. Gracias a ellas, se promueve el desarrollo de competencias personales y participativas, como el auto-conocimiento, la seguridad, la auto-confianza, la empatía, la colaboración, la autonomía y la responsabilidad, entre muchas otras.
Continuación... Posibilidades y limitaciones del ABP
Como todo proceso, el aprendizaje basado en problemas o ABP tiene sus ventajas y sus desventajas que hacen más compleja su ejecución. Tanto alumnos como maestros deben adaptarse a una nueva dinámica a la que antiguamente no estaban acostumbrados. De igual forma deben darse ajustes o cambios en los contenidos para un abordaje diferente. Una limitante de este método, es el tiempo requerido para la transmisión de la información, el cual es mucho mayor que para los métodos tradicionales.
Este modelo educativo requiere de personal mayormente capacitado que trabaje exclusivamente con grupos pequeños, lo que lo hace costoso. De igual forma sucede con el hecho de que los profesores están acostumbrados a la clase magistral en donde ellos eran los protagonistas, demostrando poco dominio en ámbitos de interacción grupal, comunicación, competencia.
El comportamiento ritual de los alumnos, en donde no se producen elaboraciones, ni activación de conocimientos previos, ni cooperación en el grupo, es uno de los problemas más frecuentes del ABP. Es necesario entonces buscar problemas que conecten bien con los conocimientos previos de los alumnos y generen discusión y participación por parte de los mismos. No debemos dejar de lado las actividades motivacionales que hacen que el estudiante se interese y se identifique con el tema.
Muchas veces sucede que el aprendizaje en grupo tiene consecuencias negativas que desalientan a sus integrantes, por la poca o nula participación y asistencia de algunos miembros. Obligar a los alumnos a asistir o participar iría en contra de los principios de este modelo, por lo cual se sugieren soluciones que ayuden al grupo como totalidad, creando espíritu de equipo, dejando claras las expectativas, estableciendo una relación personal con los estudiantes, utilizando las formas de autoevaluación y co-evaluación, etc.
Con respecto a los beneficios alcanzados con la aplicación de este modelo, podemos mencionar la motivación y satisfacción por parte de los alumnos, quienes se involucran en el proceso gracias a la interacción con situaciones reales, sirviendo entonces este método como fomento de aprendizaje activo y profundo. Esto genera en el tutor igualmente satisfacción.
El aprendizaje significativo es otra de las ventajas que ofrece este método, ya que es posible para los estudiantes relacionar los contenidos que aprenden con las actividades de la vida diaria. Estos aprendizajes son significativos y por ende duraderos.
Es un proceso dinámico que estimula la curiosidad y los estudiantes se automotivan buscando mayor información acerca del tema. Se fomenta el trabajo en equipo, la cooperación y el respeto por los demás y sus ideas.
Así mismo se desarrollan habilidades de pensamiento (análisis, elaboración, procesamiento, construcción, creatividad), habilidades para el aprendizaje, habilidades interpersonales, todas estas conectadas con el desempeño diario. Así como se fomenta la responsabilidad y la autodirección.
Evaluación de las habilidades sociales
El saber expresar nuestras emociones, la
capacidad de emitir juicios, hacer planteamientos, iniciar y mantener
conversaciones, defender nuestra posición, y hasta saber sonreír son algunas de
las habilidades que todos necesitamos para lograr una adaptación social que se
traducirá en bienestar y autoestima.
Desde pequeños, gracias al modelado y la
instrucción, somos capaces de aprender estas conductas y habilidades que nos
permitirán un adecuado funcionamiento interpersonal. Sin embargo, factores como
el nivel socio-económico, pertenencia a determinados grupos o valores y
comportamientos propios de cada familia, influirán determinantemente en este aprendizaje. Por lo que hoy las habilidades sociales constituyen un
procedimiento de intervención, por medio del entrenamiento de técnicas
conductuales y cognitivas con el fin de que el individuo adquiera conductas que
no ha adquirido, o conductas que posee pero que son inadecuadas.
La evaluación de las habilidades sociales
está enfocada en identificar las dificultades existentes o la ausencia de
alguna habilidad, para así poder planificar los programas de entrenamiento. La
evaluación requiere de mucha exactitud a fin de identificar factores externos
que puedan estar influyendo en la manifestación o no de ciertas conductas, como
por ejemplo la motivación. Así mismo es indispensable identificar aquellas
habilidades sociales que se manifiestan de manera eficaz y utilizarlas para el
reforzamiento de otras.
A la hora de evaluar las habilidades
sociales, debemos tener en cuenta los componentes motores y conductuales y los
cognitivos y los fisiológicos. De igual forma debemos tomar en cuenta las
disponibilidad de recursos personales y materiales, los agentes implicados que
son las fuentes de evaluación, las cualidades psicométricas y las áreas a
evaluar.
La entrevista, la observación el
autoinforme y el autorregistro son herramientas para la evaluación de los
componentes conductuales (expresión de sentimientos y opiniones, pedir favores,
iniciar conversaciones, disculparse, decir que no, defender los propios
derechos, entre otras). Cada una ofrece sus ventajas y desventajas así como la
complejidad en su aplicación. Con el fin de obtener resultados de la manera más
precisa, en mi práctica profesional, yo tendería a utilizar dos o más
herramientas que me ayudaran con la exactitud de los resultados.
Por su parte, la evaluación de los
componentes cognitivos (pensamiento, percepción, conocimiento y procesamiento) también
se valen de herramientas como la entrevista, cuestionarios, observación,
autoobservación y autorregistro para identificar aquellas cogniciones que
pueden interferir en la adquisición o manifestación de las conductas. Un
ejemplo de ello, es la ansiedad, la cual puede inhibir las respuestas
habilidosas en el sujeto. Otros ejemplos pueden ser las creencias irracionales,
patrones de pensamiento distorsionado, o expectativa negativa. Para la
evaluación de estos se han empleado dispositivos electrónicos con el fin de
evaluar los pensamientos subyacentes a determinadas habilidades.
Los componentes afectivos evalúan los
cambios fisiológicos que se producen en la persona como consecuencia de una
actividad psicológica. Estos pueden ser la tasa cardíaca, la presión sanguínea,
flujo sanguíneo, la tensión, relajación muscular, respuestas electrodermales y
respiración. Para su evaluación, se utilizan instrumentos diseñados
específicamente para ellos.
En el contexto escolar, los
procedimientos sociométricos son uno de los métodos más usados e idóneos. Su
aplicación representa una forma de evaluación que es a la vez práctica y
entretenida para los niños. Entre ellos están los sociogramas, la evaluación de
los iguales y los registros de conducta.
Es importante también tener en cuenta las
características psicoevolutivas, el nivel cultural, procedencia y nivel de
estudio a la hora de ejecutar una evaluación de habilidades sociales.
El entrenamiento en habilidades sociales
ha sido aplicado en ámbitos como el clínico, familiar, sanitario, empresarial, laboral
y escolar, siendo de gran aporte en la actualidad para ayudar a superar
problemas de aceptación social, necesidades educativas especiales, y problemas
de tipo psiquiátrico.
Es importante tener en cuenta que para
evitar subjetividades y ser lo más precisos posible a la hora de evaluar las
habilidades sociales, debe existir por parte del profesional una formación
específica en el área así como del uso correcto de los instrumentos que se
desean emplear con este fin.
Las habilidad sociales no son más que
todas aquellas herramientas que necesitamos para un desenvolvimiento y
adaptación social efectivo, por lo que considero que es una práctica
obligatoria el entrenamiento de estas conductas en los salones de clase así
como la formación de los docentes y de todo aquel profesional que considere su
aplicación.
Debemos pensar que estos son los pequeños
pasos que debemos dar como profesionales y como sociedad en la búsqueda por
erradicar las manifestaciones de violencia que vemos últimamente con mayor frecuencia.
Si somos capaces de cambiar las mentalidades de estas nuevas generaciones y
construir personas de bien, que sepan expresar sentimientos de amor hacia los
demás, que sepan aceptar las críticas y crecer con ellas, que sean capaces de
decir NO, que prefieran el conocimiento a la ignorancia, que sepan admitir sus
errores y que entonces busquen propagar la paz, entonces podremos decir que
hemos dado grandes pasos como personas y como profesionales de la educación.
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