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Test más adecuados para la evaluación de pacientes con VIH


A criterio personal, todos los test para evaluación de pacientes con VIH, son herramientas de gran utilidad, ya que cada uno tiene una finalidad específica que nos brinda de acuerdo a su objetivo, resultados que nos ayudan a indagar y conocer más a nuestros pacientes y sus problemáticas. 

La adecuación o no de un test depende de qué queremos obtener con él. En este caso de pacientes con VIH nos sería de mucha utilidad los Test de Procesamiento de Información (Tiempo de Reacción) y Memoria los cuales nos ayudarán a comprender la naturaleza de diversos déficits atencionales, igualmente el de Visuopercepción (Sustitución de Dígitos por símbolos) y Abstracción (Test del trazo A y B)  para trabajar áreas cognitivas. 

De mucha utilidad es el Test de Capacidad Motora (Grooved Pegboard) para evaluar los movimientos motores finos (los gruesos se evalúan por medio de la observación). Para la evaluación del deterioro cognitivo, los test de Instrumentos de Cribado nos son una herramienta imprescindible.

El HIV Dementia Scale, es una escala que puede resultar muy valiosa ya que encierra la atención, velocidad psicomotora, memoria y capacidad constructiva, ofreciendo una especificidad del 91%. Nos proporciona una cuantificación del grado de demencia. Las pruebas computarizadas presentan ventajas, sin embargo su realización depende de las limitaciones del paciente en cuanto a actividad motora e independencia. 

Sabías que...





Un factor que incide en la prevalencia de las manías en pacientes con VIH es que varios de los agentes utilizados para tratar las diferentes complicaciones del SIDA desencadenan cuadros maníacos, bien cuando ocurre un aumento de la dosificación o incluso cuando el paciente está estabilizado con la dosis. Entre los agentes que causan episodios maníacos están el uso de esteroides anabolizantes, y medicaciones como la zidovudina, corticoides, gancyclovir, bupropion y buspirona entre otras.

Cuáles son las diferencia principales entre la agnosia aperceptiva y la asociativa? A quién corresponde esta clasificación? Qué tipo de tests o de tareas podrían identificar las diferencias?

La Agnosia aperceptiva se refiere a la incapacidad para acceder a la estructuración perceptiva de las sensaciones visuales, lo que imposibilita la recognición. Las personas que la padecen son incapaces de dibujar un objeto, de hacer copias, de emparejar objetos iguales, de reconocer figuras geométricas, ni caras, ni objetos. A diferencia de la Agnosia asociativa, la cual se caracteriza por una percepción intacta con alteración del reconocimiento, es decir, no se logra interpretar el estímulo, darle significado o atribuirle identidad. Una persona que la padezca puede copiar un objeto y agruparlo con otros visualmente similares, sin embargo no puede agruparlos de acuerdo a su función o característica. 

Para demostrar la preservación de la percepción se emplean tareas tales como, apareamiento de objetos idénticos, dibujo de algún objeto real presentado, copia del esquema del objeto, descripción lingüística de los detalles. En cuanto a tareas para identificar la agnosia aperceptiva están las actividades de copia de imágenes, figuras geométricas, números. 

El Test de Poppelreuter es igualmente útil, ya que nos muestra como un paciente con este tipo de agnosia no es capaz de discriminar objetos sueltos en una imagen en la que los objetos están dibujados unos encima del otro. Test de apercepción Infantil  

Esta clasificación corresponde a Lissauer (1890) neurólogo alemán quien fue el primero en hacer un reporte detallado de pacientes con déficit de reconocimiento, denominándolo “ceguera de la mente o del alma”. Aunque Freud, un año después, la denominó Agnosia (como se le denomina actualmente), fue Lissauer quien sugirió las dos formas básicas que hoy conocemos: aperceptiva y asociativa.



Trastorno Obsesivo-Compulsivo -TOC


Las obsesiones son ideas parásitas y repetitivas carentes de sentido para quien las padece, lo cual
genera mucha ansiedad. Los fenómenos obsesivos pueden aparecer tanto en situaciones especiales en personas sanas como en ciertas enfermedades neurológicas.

El Trastorno Obsesivo es una enfermedad de inicio infanto-juvenil con tendencia a la cronicidad y relativa estabilidad de los síntomas, cuya clínica queda delimitada por las ideas obsesivas y los actos rituales.
Sus formas clínicas básicas:
-Obsesivos con rituales de limpieza (50%)
-Obsesivos dubitativos con conductas de comprobación (15%)
-Obsesivos rumiadores sin conductas obsesivas (25%)
-Obsesivos con enlentecimiento (10%)

La compulsión por su parte es un fenómeno activo que supone una pugna entre la tendencia a la acción
y la resistencia a la misma, no siempre llegando a realizarse el acto. Ambas dos, obsesiones y
compulsiones suelen presentarse asociadas, aunque hay casos de obsesiones sin compulsiones.

Aun no está claro el origen cognitivo o afectivo de la obsesión. Se sabe que el estado emocional modula la actividad obsesiva, siendo en ocasiones el epicentro de ella, pero el estilo cognitivo parece estar independiente del estado afectivo, manifestándose aún cuando el enfermo se encuentra subjetivamente bien. Aún y cuando la ansiedad está presente en todos los subgrupos de obsesivos, no puede considerarse a esta como núcleo afectivo del TOC.

Con respecto al tratamiento, una combinación de antidepresivos con terapia de conducta es lo ideal.

Con respecto a las bases biológicas del trastorno obsesivo-compulsivo, se puede decir que el TOC, es
un trastorno complejo de etiología desconocida. Según diversos estudios que proponen que su etiología
tiene base genética, se concluye que el TOC podría pertenecer al espectro genético del ST.
Los componentes familiares parecen influenciar la manifestación del trastorno. Aquellos trastornos de
aparición temprana tienen una mayor penetración y carga familiar más elevada. Existe una carencia de
hipótesis sólidas que han impedido la precisión de resultados positivos.

Se ha formulado también la hipótesis de una respuesta autoinmune anormal para el TOC.

Existe relación entre este trastorno y mayor signos de disfunción del SNC, así como afectación de los
ganglios basales en el TOC, siendo por el contrario poco frecuente, el TOC por lesiones corticales.
"La necesidad de mejorar y de avanzar son los pilares del cambio y de su calidad"


Hallazgos genéticos sobre la esquizofrenia


Los hallazgos del grupo de Kety en la década de los 60 sobre un grupo de esquizofrénicos adoptados, mostraba la mayor incidencia de familiares biológicos con esquizofrenia, y son señalados como el inicio del reconocimiento del componente hereditario en éste y otros trastornos.
Esto está confirmado y cuantificado posteriormente en estudios con familias, gemelos y adoptados de diversas patologías, llevados a cabo en las décadas de 1970 y 1980 por Gottesman y Shields.
Podemos citar a Kendler, quien a finales de la década de 1980, introdujo los criterios DSM-III para el diagnóstico y puso en marcha estudios similares.
Los estudios de agregación familiar han demostrado que el riesgo de padecer la enfermedad para un familiar de primer grado de un paciente esquizofrénico es de entre un 5% y un 10%, cifra que es superior a la incidencia en la población general, que es del 0,5 al 1%.

Estas cifras muestran claramente la existencia de agregación familiar, aunque no proporcionan evidencia acerca de la contribución relativa de los genes y del ambiente, considerando que las familias no solo comparten genes, sino también ambiente. Por lo cual, los estudios de gemelos y de adopción, se hacen necesarios, ya que nos proporcionan la información que permite discernir entre genética y ambiente en la causalidad de la esquizofrenia. 
Es así como los estudios de concordancia en gemelos han demostrado que, la concordancia para la esquizofrenia en gemelos monozigóticos (genéticamente idénticos) es de 3 veces superior que en gemelos dizigóticos (comparten el 50% de su material genético).
Así mismo, según los estudios de adopción, un factor ambiental importante para el desarrollo de la esquizofrenia lo constituyen las alteraciones psicológicas de los padres adoptivos.